San Pedro de Macorís se une en oración por joven cristiana
San Pedro de Macorís, República Dominicana. — Un ambiente de profunda tristeza se vive en San Pedro de Macorís luego de conocerse la sensible partida de Milkahiry Mota Escotto, una joven petromacorisana que durante los últimos meses enfrentó un delicado proceso de salud que conmovió a familiares, amigos, compañeros de trabajo y personas cercanas a su comunidad.
La noticia ha generado numerosas muestras de solidaridad, especialmente entre quienes la conocieron por su trato amable, su espíritu de servicio y la fortaleza con la que afrontó una etapa médica compleja. Su caso se había hecho conocido semanas atrás, cuando familiares y allegados realizaron un llamado público en busca de apoyo para cubrir los elevados gastos relacionados con su atención especializada.
Milkahiry Mota Escotto laboraba como analista de presupuesto en el Consorcio Azucarero de Empresas Industriales, CAEI, institución que confirmó la información mediante una nota de duelo. En el comunicado, la empresa expresó sus condolencias a sus familiares, amigos y compañeros, destacando el pesar que deja su partida dentro del equipo laboral.
La joven era descrita por personas de su entorno como una mujer responsable, creyente, dedicada a sus labores y muy cercana a sus seres queridos. Su proceso de salud mantuvo atentos a muchos ciudadanos de San Pedro de Macorís, quienes en distintos momentos se unieron en oración y colaboración, esperando una evolución favorable.
De acuerdo con las informaciones disponibles, Milkahiry permaneció hospitalizada por más de dos meses tras presentar complicaciones de salud luego de trasladarse a Santo Domingo para recibir atención médica. Durante ese periodo, su estado requirió múltiples intervenciones y cuidados constantes, lo que representó un gran desafío emocional y económico para su familia.
Sus allegados explicaron en su momento que la joven había sido sometida a varios procedimientos médicos, mientras sus parientes hacían todo lo posible para brindarle las mejores oportunidades de recuperación. La situación motivó campañas de ayuda y mensajes de apoyo en redes sociales, donde muchas personas se solidarizaron con el caso.
Antes de atravesar esta etapa hospitalaria, Milkahiry ya había compartido públicamente parte de su experiencia con un proceso de salud relacionado con el hipertiroidismo, condición que, según relató en sus redes sociales, no respondía a los tratamientos tradicionales. Debido a esa situación, tuvo que recibir un tratamiento especializado que provocó cambios importantes en su cuerpo y en su estado emocional.
En una publicación realizada en agosto de 2024, la joven habló con sinceridad sobre lo que había vivido. Contó que, como consecuencia del tratamiento, perdió una gran parte de su cabello, sus uñas se debilitaron y su peso presentó variaciones constantes. Sin embargo, más allá de los síntomas físicos, aseguró que lo más difícil fue enfrentar el impacto emocional que acompañó aquel proceso.
Milkahiry relató que hubo días de angustia, tristeza e incertidumbre, momentos en los que sintió que la paz parecía alejarse. Aun así, su mensaje también reflejaba una gran fe y una voluntad firme de seguir adelante, aferrada a sus creencias y al apoyo de las personas que la querían.
Esa publicación hoy ha vuelto a circular entre amigos y conocidos, quienes la recuerdan como una joven valiente, capaz de hablar con transparencia sobre sus luchas personales y de inspirar a otros que también enfrentan situaciones difíciles de salud.
En San Pedro de Macorís, su nombre ha sido mencionado con cariño y respeto. La comunidad ha destacado no solo su trayectoria laboral, sino también la manera en que enfrentó los momentos complicados sin perder su esencia. Para muchos, Milkahiry deja una enseñanza de fe, resistencia y amor familiar.
El caso también ha puesto sobre la mesa la importancia de la solidaridad en momentos de dificultad. Durante las semanas previas, familiares y amistades hicieron esfuerzos para conseguir apoyo económico, debido a los altos costos médicos que implicaba su atención. Esa movilización mostró el afecto que muchas personas sentían por ella y el deseo colectivo de acompañar a su familia en medio del proceso
Compañeros de trabajo del área empresarial donde se desempeñaba han manifestado su pesar, recordándola como una colaboradora comprometida y respetuosa. En espacios digitales, varios usuarios han compartido mensajes de consuelo para sus parientes, resaltando su calidad humana y la huella positiva que dejó en quienes compartieron con ella.
La partida de Milkahiry Mota Escotto representa un momento de dolor para San Pedro de Macorís, pero también una oportunidad para recordar su vida desde el amor, la fe y la solidaridad. Sus seres queridos la despiden con gratitud por los momentos compartidos y por el ejemplo de fortaleza que mostró incluso en los días más difíciles.
Mientras familiares, amigos y allegados atraviesan este proceso, la comunidad petromacorisana se mantiene unida en oración, acompañando a sus seres queridos y honrando la memoria de una joven que será recordada por su valentía, su fe y la forma en que tocó el corazón de quienes la conocieron.
Milkahiry Mota Escotto deja una profunda huella en San Pedro de Macorís, donde su nombre permanecerá asociado a la fortaleza, la esperanza y el amor de una comunidad que no dejó de acompañarla

